Cuando aprendí finanzas por primera vez, el énfasis estaba en las fórmulas; ahora necesito algo distinto: una forma de pensar decisiones de financiación, estructura de capital y valor que pueda llevar conmigo al trabajo. La metodología de este programa se apoya en bloques breves, casos aplicados y un proyecto final que obliga a unir las piezas. Todo se organiza para que pueda avanzar a tiempo parcial, sin perder el hilo entre una semana y otra, y sin convertir cada sesión en una maratón.
A lo largo del recorrido alterno explicaciones concisas, experimentos mentales sencillos y plantillas numéricas que me permiten explorar escenarios sin reconstruirlos desde cero. La evaluación se integra en este mismo movimiento, con ejercicios que reflejan dilemas habituales en la empresa. No se trata de acumular técnicas aisladas, sino de construir un marco estable para conversar sobre deuda, recursos propios, liquidez y proyectos de inversión con más serenidad y precisión.